Comunidades en Acción

RECREOS EN MOVIMIENTO

En esta sección encontrarás herramientas para repensar los recreos escolares de tu institución. Una oportunidad para construir un espacio de convivencia mediante el juego organizado y participativo, promoviendo, a través del mismo, mejoras en el clima emocional de niños y niñas y por ende en el clima institucional. Un aliento para dejar a un lado el temor a los golpes y animarse a abrir la puerta para salir a jugar.

En muchas instituciones el recreo es un tema complejo. Diversas variables se ponen en juego en este momento escolar: las características edilicias y la población, la organización de la jornada, entre otros, son factores que determinan lo que se puede y lo que no se puede hacer. La decisión de organizar los recreos tiene una intención pedagógica, para hacer de ese espacio un ámbito educativo en su modo de convivencia, en la posibilidad de acuerdos y autonomía del grupo. Asimismo, busca promover una experiencia enriquecedora.

 

Hay conflictos y dificultades que se observan en los recreos escolares. También hay ideas, opciones y propuestas para generar nuevas oportunidades de participación, aprendizaje, crecimiento y convivencia saludable.

  1. Organización de los recreos
    La organización es la variable que permite en mayor medida adecuar el proyecto a cada institución. Planificar recreos en movimiento es un desafío institucional que requiere de un compromiso del equipo docente. Incluye programar una secuencia de etapas posibles, generar oportunidades para que los niños y niñas puedan participar, elegir lo que desean hacer en su tiempo libre. También, encuadrar el proyecto en la normativa y en los marcos de seguridad institucional.Todas las formas organizativas son diferentes, sin embargo tienen algunas cosas en común: incluyen la participación del alumnado, así como la disponibilidad de docentes a escuchar sus voces e intereses. En cada variante hay formas de organización y coordinación de la tarea entre docentes y participación de los equipos directivos para posibilitar lugar y tiempo para los encuentros, así como garantizar el respeto por las decisiones tomadas. Para llegar a esa organización puede crearse un consejo de recreos, asamblea o designación de representantes y la distribución de roles.

  2. Tiempos y espacios disponibles
    Si bien no podemos modificar el tiempo y el espacio, estos se pueden adaptar para generar mejores condiciones y así alcanzar los objetivos que nos proponemos.

    • ESPACIO
    Imaginá el patio o los espacios disponibles de tu escuela. Es fundamental contemplar cuál es la mejor distribución de niños y niñas en los diferentes horarios del recreo. Es posible hacer turnos y así ofrecer espacios amplios para desarrollar actividades de movimiento, garantizando la seguridad de los grupos de estudiantes. Señalizar sectores, rotar el tipo de actividades según las condiciones necesarias para jugarlas si es que no pueden darse al mismo tiempo, habilitar espacios nuevos para actividades de menos movimiento como lecto-escritura, dibujo o juegos de mesa.

    • TIEMPO
    El recreo no es un momento de dispersión y liberación de energía. Es oportunidad de aprendizaje, socialización y desarrollo de la autonomía. El desafío es poder dar el tiempo considerable y prudente para dar lugar al juego libre y no generar frustraciones. En este caso el equipo docente tendrá que evaluar y definir en función a su comunidad, el espacio y la duración de la jornada, si resultan más beneficiosos recreos de mayor duración y grupos grandes, recreos cortos con grupos reducidos o las múltiples variables que tengan dentro de sus posibilidades.

  3. Materiales

    Formar a los y las estudiantes en la responsabilidad frente al cuidado de lo común es una tarea compleja y enriquecedora para la convivencia y la formación ciudadana. Esta es una de las variables rígidas, porque depende de los recursos económicos de la institución. Una opción interesante para ampliar las oportunidades de juego es construir materiales lúdicos no convencionales a partir de darle nuevos usos a elementos de la vida cotidiana y reciclarlos. Una de las tareas para garantizar la preservación de los materiales es organizar dónde, cómo y quién los guarda. Es algo sencillo pero fundamental para la sustentabilidad del proyecto, siendo los y las estudiantes corresponsables favoreciendo su control y cuidado.

  4. Comunicación de la propuesta
    Para lograr la sustentabilidad del proyecto es importante que la comunidad educativa –docentes y estudiantes– conozca la organización de los tiempos, los roles, la distribución de los espacios y los materiales disponibles para los recreos. Para hacerlo, cada institución definirá cuál es el mejor canal de difusión y comunicación. Algunas opciones pueden ser: reuniones de la comunidad escolar, encuentros por grado con representantes, boletines o periódicos y carteleras. Generar espacios institucionales para socializar opiniones e ideas es una buena estrategia para que docentes y estudiantes asuman la responsabilidad y el compromiso necesario para alcanzar el éxito del proyecto.

En muchas instituciones el recreo es un tema complejo. Diversas variables se ponen en juego en este momento escolar: las características edilicias y la población, la organización de la jornada, entre otros, son factores que determinan lo que se puede y lo que no se puede hacer. La decisión de organizar los recreos tiene una intención pedagógica, para hacer de ese espacio un ámbito educativo en su modo de convivencia, en la posibilidad de acuerdos y autonomía del grupo. Asimismo, busca promover una experiencia enriquecedora.

Hay conflictos y dificultades que se observan en los recreos escolares. También hay ideas, opciones y propuestas para generar nuevas oportunidades de participación, aprendizaje, crecimiento y convivencia saludable.

  1. Organización de los recreos
    La organización es la variable que permite en mayor medida adecuar el proyecto a cada institución. Planificar recreos en movimiento es un desafío institucional que requiere de un compromiso del equipo docente. Incluye programar una secuencia de etapas posibles, generar oportunidades para que los niños y niñas puedan participar, elegir lo que desean hacer en su tiempo libre. También, encuadrar el proyecto en la normativa y en los marcos de seguridad institucional.
    Todas las formas organizativas son diferentes, sin embargo tienen algunas cosas en común: incluyen la participación del alumnado, así como la disponibilidad de docentes a escuchar sus voces e intereses. En cada variante hay formas de organización y coordinación de la tarea entre docentes y participación de los equipos directivos para posibilitar lugar y tiempo para los encuentros, así como garantizar el respeto por las decisiones tomadas. Para llegar a esa organización puede crearse un consejo de recreos, asamblea o designación de representantes y la distribución de roles.


  2. Tiempos y espacios disponibles
    Si bien no podemos modificar el tiempo y el espacio, estos se pueden adaptar para generar mejores condiciones y así alcanzar los objetivos que nos proponemos.

    • ESPACIO
    Imaginá el patio o los espacios disponibles de tu escuela. Es fundamental contemplar cuál es la mejor distribución de niños y niñas en los diferentes horarios del recreo. Es posible hacer turnos y así ofrecer espacios amplios para desarrollar actividades de movimiento, garantizando la seguridad de los grupos de estudiantes. Señalizar sectores, rotar el tipo de actividades según las condiciones necesarias para jugarlas si es que no pueden darse al mismo tiempo, habilitar espacios nuevos para actividades de menos movimiento como lecto-escritura, dibujo o juegos de mesa.

    • TIEMPO
    El recreo no es un momento de dispersión y liberación de energía. Es oportunidad de aprendizaje, socialización y desarrollo de la autonomía. El desafío es poder dar el tiempo considerable y prudente para dar lugar al juego libre y no generar frustraciones. En este caso el equipo docente tendrá que evaluar y definir en función a su comunidad, el espacio y la duración de la jornada, si resultan más beneficiosos recreos de mayor duración y grupos grandes, recreos cortos con grupos reducidos o las múltiples variables que tengan dentro de sus posibilidades.

    Materiales

    Formar a los y las estudiantes en la responsabilidad frente al cuidado de lo común es una tarea compleja y enriquecedora para la convivencia y la formación ciudadana. Esta es una de las variables rígidas, porque depende de los recursos económicos de la institución. Una opción interesante para ampliar las oportunidades de juego es construir materiales lúdicos no convencionales a partir de darle nuevos usos a elementos de la vida cotidiana y reciclarlos. Una de las tareas para garantizar la preservación de los materiales es organizar dónde, cómo y quién los guarda. Es algo sencillo pero fundamental para la sustentabilidad del proyecto, siendo los y las estudiantes corresponsables favoreciendo su control y cuidado.

  3. Comunicación de la propuesta
    Para lograr la sustentabilidad del proyecto es importante que la comunidad educativa –docentes y estudiantes– conozca la organización de los tiempos, los roles, la distribución de los espacios y los materiales disponibles para los recreos. Para hacerlo, cada institución definirá cuál es el mejor canal de difusión y comunicación. Algunas opciones pueden ser: reuniones de la comunidad escolar, encuentros por grado con representantes, boletines o periódicos y carteleras. Generar espacios institucionales para socializar opiniones e ideas es una buena estrategia para que docentes y estudiantes asuman la responsabilidad y el compromiso necesario para alcanzar el éxito del proyecto.

Se deja aclarado, que los materiales aquí informados, así como todo el contenido de este sitio no reemplaza la consulta médica, del mismo modo la actividad física debe estar aconsejada y supervisada por una persona adulta y especializada en la materia.

La información del sitio fue extraída y adaptada del material Mover los recreos, editado por Torneos